Más diálogo y lealtad, la receta del Presidente

      Como en tantas ocasiones desde que es Presidente, Sánchez no defraudó: defendió sin embozo la unidad de los contrarios, que para él son teoría y práctica.

Ayer estuvo firme y contundente el doctor Sánchez. Subió a la tribuna del Congreso dispuesto a pararles los pies a sus arriscados socios independentistas, que reclaman la insurrección como vía idónea para la independencia de Cataluña y toman por provocación que el Gobierno quiera celebrar el 21 de diciembre el Consejo de Ministros en Barcelona. Con la Constitución en la mano, nuestro Presidente les reprochó que hayan creado un relato de “agravios y mentiras” -¡para legitimar su anhelo de independencia!-, y les advirtió que no aceptaría una “nueva vulneración” de nuestra Ley Fundamental -¡Ni una más!-; tampoco, un referéndum de autodeterminación -porque los referéndums dividen-; y menos aún, la mención como modelo de segregación de Eslovenia -¡que provocó una guerra y casi un centenar de muertos!-. A cambio, les ofreció más diálogo -¡por supuesto, dentro de la Constitución!-, para desarrollar y profundizar el autogobierno -que ellos ya han anunciado no tener en su agenda-.

Sí firme y contundente fue con sus socios separatistas, a los que además pidió apoyo a sus Presupuestos -porque son sociales y favorecerán a Cataluña-, no menos lo fue con la oposición, que requería la intervención en Cataluña para garantizar el Estado de derecho y proteger a los ciudadanos de las hordas separatistas, y le exigía elecciones generales -las que él prometió en breve cuando accedió a la presidencia-, para constituir un gobierno fuerte que pudiera enfrentarse al desafió secesionista. A Casado y Rivera les recriminó que quisieran gobernar Andalucía con el apoyo de la extrema derecha de Vox -la que no reniega de la Constitución, ni repudia el Euro, ni la unión Europea, ni arenga a las masas contra los resultados de las urnas, como hacen sus socios-, y les pidió la misma lealtad que él había tenido en la oposición -cuando se conjuró con independentistas y populistas para tumbar el Gobierno de Rajoy-.

Como en tantas ocasiones desde que preside el Gobierno de la nación -lo que antes prometiera no cuenta, porque “no es lo mismo ser presidente que candidato”, según su vicepresidenta, “y eso lo entiende casi cualquiera”-, Sánchez no defraudó: defendió sin embozo la unidad de los contrarios, que para él son teoría y práctica. Los sondeos de opinión le han alertado del hartazgo y malestar que cunde entre los ciudadanos por la poca firmeza y contundencia que muestra el Gobierno respecto a la defensa de la unidad de España y la vulneración del Estado de derecho, y ha decidido proclamar alto y claro su posición para esclarecer las posibles dudas: más diálogo y lealtad. Indiscutible coherencia.

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