Sorpresas que no lo son

        La confusión entre los ámbitos institucional y partidario de Isabel Celaá, convierte la rueda de prensa tras el Consejo de ministros en un mitin contra Vox.

De nuevo sorprende el Gobierno -por decir un eufemismo-, confundiendo ámbito institucional y partidario, al dedicar su portavoz, Isabel Celaá, la rueda de prensa posterior al Consejo de ministros a combatir la emergencia parlamentaria de un partido que ha recibido en Andalucía el voto favorable de 400.000 ciudadanos. Para no errar de nuevo, debería buscar asesoramiento en su vicepresidenta, doctora en derecho Constitucional, que ha explicado en público –“eso lo entiende casi cualquiera”- las diferencias entre ciudadana particular y miembro del Gobierno, para no acudir a la cárcel de Lledoners a entrevistarse con Junqueras como hiciera su socio, Iglesias.

Pero más allá de este nimio tropiezo, sorprende –por usar la jaculatoria preferida de la portavoz del Gobierno- que no distinga entre constitucionalistas y antisistemas, pues hasta el momento quienes se proclaman antisistema y pretenden liquidar nuestra orden constitucional son sus socios y sus apoyos parlamentarios, y no precisamente el partido al que alude. Sorprende, además, que sin el menor embozo ni rubor, use la falacia ad hominem para deslegitimar el apoyo popular a un partido que acata la Constitución y acepta las reglas del juego democrático, y lance amenazas veladas a PP y C´s para no blanquearlo con la aceptación de sus apoyo, pues a su Gobierno no le ha importado pactar y contar con los votos de quienes tienen por ideario derribar nuestra Democracia y acabar con nuestros derechos y libertades.

Sorprende, ¡cómo no!, que a la portavoz del Gobierno le alarme el apoyo electoral a un partido que ha recogido un sentimiento de indignación popular y no le inquieten, ni le preocupen, las razones de ese malestar, principalmente la corrupción sistémica de su partido en Andalucía durante 36 años y la manifiesta incompetencia en la gestión pública.

Sorprende, también –aunque insisto, es un eufemismo-, que a la portavoz del Gobierno le sorprenda que no siendo PP ni C´s los partidos más votados, quieran desalojar de la Junta a Susana Díaz, pues el Gobierno que ella representa no es precisamente el grupo mayoritario en el Congreso y ni siquiera ha sido refrendado en las urnas. Y sorprende que valore como “enorme diferencia”, la formación de su Gobierno con la próxima del Gobierno andaluz, porque el primero lo alumbró una moción de censura para convocar elecciones –que olvidó al instante- y el segundo surgirá por la confluencia de varios partidos políticos cuya suma alcance la mayoría absoluta.

Sorpresas que, si bien no sorprenden, no por eso dejan de generar cierto estupor, pues no las hace la portavoz de un partido en arenga multitudinaria, sino la del Gobierno en la sede institucional del Ejecutivo de la nación.

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